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Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en LinkedINEl sector de la hostelería fue uno de los primeros en notar el impacto de la pandemia del coronavirus y será uno de los últimos en recuperarse. La mayoría de comunidades autónomas había decretado el cierre de bares y restaurantes, junto con otros comercios no esenciales, antes de la declaración del estado de alarma el 14 de marzo; los hoteles, aunque cerraron más tarde, el 26, se habían quedado prácticamente sin clientes -y sin reservas- días antes.
La vuelta a la actividad tendrá mucho cuidado con las aglomeraciones de personas y la normalidad llegará lentamente, con meses de depresión en el consumo ligado al ocio. Un cóctel que se llevará, según dos informes publicados este miércoles, el 40% de los 124.000 millones de euros que preveían facturar los más de 300.000 bares, restaurantes y alojamientos españoles. Además, el sector, en el que trabajan 1,7 millones de personas, sufrirá un fuerte golpe en el empleo, con la pérdida definitiva de hasta 200.000 puestos.
Según una encuesta publicada por Hostelería de España, la patronal de los bares y restaurantes, sobre 998 empresarios, nueve de cada diez estiman que el segundo trimestre del año será peor que el primero, que ya la inmensa mayoría (87%) estimaron peor que el anterior y el de un año antes. En otro informe, la consultoras EY y Bain & Company, que incluyen también el alojamiento, pusieron cifras a ese pesimismo, partiendo de un completo retrato del sector que supone un 6,2% del PIB con unas 317.000 empresas que facturan 124.000 millones, que emplean a 1,7 millones de personas y de las el 70% tiene menos de tres empleados y el 90% menos de cinco. Un sector que, además, opera con márgenes muy bajos (6% la restauración), con bajos niveles de capitalización (escaso patrimonio) y con poca liquidez (la mitad de los negocios apenas aguantarían un mes de gastos operativos fijos sin ingresos).
Este último informe plantea tres escenarios de impacto sobre la facturación y el empleo del sector hostelero, desde el más benigno, el “declarado”, con levantamiento del confinamiento el 26 de abril, hasta un “equivalente Wuhan”, que supone 77 días de encierro, hasta el 30 de mayo. En el primer escenario, la actividad durante la fase de “confinamiento” se limitaría al 5% hasta el 26 de abril, y hasta el 26 de junio habría una “apertura restringida” con la mitad de la actividad habitual, con el 80% de los establecimientos funcionando. A partir de ese día y hasta el 26 de agosto, habría una fase de “demanda en restricción”, con toda la oferta, pero con la demanda reducida al 75% por el miedo del consumidor. De esta fase se pasaría a una de “cambio estructural” en la que la demanda se quedaría en el 85% de la habitual hasta fin de año.
En ese escenario, los bares, restaurantes y hoteles dejarían de ingresar entre 40.000 y 42.000 millones (32-34% de su facturación prevista). En un escenario intermedio, las pérdidas se irían a entre 44 y 47.000 millones (36-38% de las ventas), mientras que en el escenario Wuhan, la pérdida de facturación superaría el 40%, entre 49.000 y 52.000 millones.
Cada escenario tiene también sus negras perspectivas de empleo, que van de una pérdida de 310.000 empleos en el promedio del año en el mejor de los casos a 360.000 en el peor. No obstante, prevé un pico en el que hasta 680.000 empleos puedan verse afectados y una “pérdida estructural definitiva” de 200.000 empleos. Según la encuesta de Hostelería de España, un 93% de los consultados afirma que cesó su actividad y un 4,6%, que cesó el negocio definitivamente. De los primeros, el 75% se ha acogido a ERTEs, pero el 60% prevén reajustar la plantilla cuando recuperen la actividad.
Esta pérdida de empleo, según EY se traducirá en un agujero para las cuentas estatales. Por un lado, supondrá entre 3.000 y 3.500 millones de euros de gasto en prestaciones de empleo, mientras que se dejarían de ingresar entre 4.000 y 5.000 millones por IVA.
Finalmente, EY calcula que bares, restaurantes y alojamientos tendrán unas necesidades de financiación adicional para hacer frente a la crisis. En el escenario suave, el sector de alojamiento necesitaría unos 2.000 millones extra y otros 5.000 la restauración. En el supuesto Wuhan, las necesidades globales de financiación se irían a 16.000 millones (4.600 de los alojamientos y 11.700 los bares y restaurantes).
El Gobierno ha habilitado avales para préstamos del ICO para de 20.000 millones para toda la economía, que las organizaciones empresariales estiman muy escasos. Seis de cada diez emprsarios consultados por la patronal hostelera afirma que “ha tenido o está teniendo problemas para acogerse a las medidas aprobadas por el Gobierno”, sobre todo en el pago de la cuota de autónomos, y reclaman la flexibilización de la financiación bancaria y la moratoria de pagos de impuestos o tasas.
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